Un centro comercial de La Matanza, un “hormiguero” de gente este sábado

Sin clases en el AMBA desde el lunes, nadie controlaba hoy el distanciamiento social ni las aglomeraciones en Laferrere.

El cierre de las escuelas en la Ciudad y la Provincia –desde el lunes y como parte de las nuevas restricciones por la segunda ola de coronavirus— generó polémica respecto de qué ámbito y horario es más propicio el contagio y en cuál no.

El presidente Alberto Fernández dijo que podría a todas las fuerzas de seguridad a disposición para el control de la prohibición de circulación de 20 a 6 de la mañana. Y también para que no haya encuentros sociales ni al aire libre.

Pero al mediodía, en Laferrere, tierra del gobernador Axel Kicillof, quien acató de inmediato el fin de la presencialidad, nadie controla otras medidas que también pueden influir en la transmisión del SARS-CoV-2.

En un recorrido que hizo Clarín por la zona pudo chequear que si bien muchas personas cumplen con la indicación de usar barbijo, no existe el distanciamiento social. Y los comerciantes ya se «rindieron» y no piden que se respete la cantidad de personas habilitadas para ingresar a los locales.

Muchos chicos acompañando a sus padres de compras, locales de comida rápida con largas filas de adolescentes sin distanciamiento, negocios que no limitan el ingreso de gente y cero control: el equipo de este diario no se cruzó con efectivos de ninguna fuerza de seguridad. Ni siquiera del municipio, que pudiesen ordenar la circulación.

Chicos acompañando a sus padres, este sábado en Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Chicos acompañando a sus padres, este sábado en Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El año pasado, en pleno ASPO por la pandemia del coronavirus, se viralizaron imágenes del centro comercial de Laferrere con una gran cantidad de gente circulando a pesar de la cuarentena estricta.

Ahora, en plena vigencia de las nuevas restricciones –que apuntan a bajar la circulación de gente y a generar mayor conciencia sobre los riesgos–, sigue siendo un «hormiguero» de clientes. Y no es un «oasis» frente a los contagios.

En la última semana, el municipio de La Matanza registró 41 muertes por Covid: la anterior habían sido 27.

Cuidar o vender

El dilema entre cuidar al cliente o cuidarse del coronavirus se dirime en la puerta de los locales. No hay inspectores, policías ni gendarmes que sirvan de guía. O de advertencia.

Sin distanciamiento. El cruce de la esquina más concurrida del centro comercial de Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Sin distanciamiento. El cruce de la esquina más concurrida del centro comercial de Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

«Ya no le tenés que pedir por favor a la gente que se ponga el barbijo. Lo usan medio mal (se refiere a por debajo de la nariz o en el mentón), pero por lo menos vienen. Nosotros necesitamos vender. Te sacan cagando cuando los frenás en la puerta para que no entren de a dos. No entienden, se enojan. Te sacan las ganas de decirles que esperen afuera”, dice una empleada de un polirrubro.

En ese negocio, pegado a la estación, venden juguetes. Así que el público, en un 100%, son padres y madres con sus hijos. Justo enfrente, en la intersección de las calles Kirchner y Honorio, el clima es más adolescente. El McDonald’s tiene todas las mesas al aire libre ocupadas y hay fila para entrar a comprar. Nadie puede quedarse a comer adentro.

Pero justo en el medio de estas dos escenas, la del local de juguetes, pegado a las vías, y la del restaurante de comidas rápidas, está la escena más caótica. Por el semáforo, la imagen es la de dos incesantes columnas de personas que cruzan en dirección contraria. No sólo no hay separación entre los cuerpos sino que, de mínima, hay choque de  hombros.

En la entrada de los locales no se cumplen los controles de ingreso. Foto Guillermo Rodríguez Adami

En la entrada de los locales no se cumplen los controles de ingreso. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Son quienes salen del tren y se dirigen hacia los negocios de la Avenida Luro, y quienes, con bolsas, vuelven al transporte público. No todas viajarán. Algunas cruzarán por el paso peatonal hacia el otro lado de las vías. Pero en el molinete tampoco hay control para «sólo esenciales».

«Es una bandada de gente esto. Mirá, mirá», dice un hombre que está parado frente a la joyería Platino y es un espectador más del cruce. Ese local, desde el que opina, oficia de entrada abierta hacia seis cuadras de locales, de una mano y la otra, de indumentaria, calzado y electrónica.

En la entrada de los negocios no se ven las «soguitas» que sí están en barrios como Isidro Casanova o Gonzalez Catán y buscan frenar el ingreso de muchas personas en menos metros cuadrados. Tampoco, en la mayoría de los comercios, está el ya habitual freno «viviente». Esa persona que, en la entrada, con pulverizador en mano, rocía las palmas de cada cliente con alcohol.

Mucha gente este sábado en la zona de la estación de Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Mucha gente este sábado en la zona de la estación de Laferrere. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Para ver la cantidad de gente comprando, no hace falta quedarse en el centro. A cinco cuadras de ahí, para el lado del Estadio Deportivo Laferrere, y a seis cuadras para el lado contrario, hay dos ferias al aire libre. Manda el comercio informal. Ropa usada, artículos en desuso, chatarreros y frutas y verduras se venden en improvisados puestos o sobre mantas.

Ahí tampoco hay control de ninguna fuerza de seguridad y está repleto de niños y niñas con sus familias. Pero el verdadero «hormigueo», con mucha más gente, se ve donde están los locales que sí pagan impuestos.

Fuente: Clarín

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