Para enfriar el dólar «contado con liqui», Martín Guzmán aceptó emitir deuda en dólares a una tasa del 16,99%

Son tasas más altas que las que se pagaron a Hugo Chávez y mayores también a las del mega canje de 2001. Fue el costo de darle salida a fondos extranjeros y así intentar evitar una disparada violenta del dólar.

Para darle salida a los fondos de inversión extranjeros que tenían (y aún tienen) en su poder letras en pesos emitidas por el Tesoro, el ministerio de Economía debió dejar en suspenso su propio “nunca más”, el que decía que la Argentina no podía ni debía volver a emitir deuda en dólares.

Los números de la licitación realizada el viernes hablan por sí solos.

Se emitió nueva deuda, en dólares, con vencimiento en 2030 y 2035, a precio de mercado. Esto quiere decir que bonos de valor nominal US$ 100, fueron pagados a un precio de entre 37 y 38 dólares. En otras palabras, el Gobierno emitió nueva deuda en dólares a una tasa de interés de 16,99% para el caso de los AL30D y del 14,40% para los AL35D.

Las cifras sobre los precios y rendimientos implícitos de los bonos fueron publicadas el lunes por la noche, en su informe diario, por el Instituto Argentino de Mercado de Capitales. Son tasas que superan a las de toda la era Macri, las que se le pagaron a Hugo Chávez por una colocación de emergencia del Boden 2015 en 2008 y las que se convalidaron en el megacanje de mediados de 2001.

A simple vista, una tasa que más que duplica la tasa de interés promedio que se pagó durante el gobierno de Mauricio Macri por la emisión de deuda en dólares no resulta defendible. El propio Martín Guzmán destacaba, meses atrás, el hecho de que haber emitido deuda al 7% promedio mientras las tasas del mundo tendían al 0% fue una decisión errónea y por lo tanto la deuda se tornó insostenible.

A favor de Guzmán hay que decir que, se supone, la emisión de nueva deuda en dólares se agotará el mes que viene, con una segunda licitación por otros 750 millones de dólares. Es decir, no habrá un incremento sustancial de deuda en moneda extranjera que vaya, además, a manos de inversores privados.

La licitación del lunes, y la tasa que se convalidó, fue el costo que eligió pagar Guzmán para intentar calmar la operatoria conocida como “contado con liquidación”. Esa transacción es la que utilizan los inversores para hacerse de la cantidad de dólares que quieran, al precio libre que surge de la oferta y la demanda, y depositarlos en una cuenta fuera del país, es decir, fuera de la legislación argentina. Ante la desconfianza, el CCL había llegado a 185 pesos el 22 de octubre, llevando la brecha cambiaria a cerca del 140%. 

El Gobierno mensuró el problema de los fondos extranjeros que tienen inversiones en pesos y desearían pasarlas a dólares. 7.000 millones de dólares. Para el mercado la cifra rondaría los US$ 5.000 millones. La dimensión del problema excede largamente los 1.500 millones de dólares de emisión de deuda. De hecho, al tipo de cambio que se pactó la licitación del lunes, el problema disminuyó en solo 280 millones de dólares, monto al que equivalen los 43.000 millones de pesos rescatados.

Lo notable de esta licitación es para que inversores extranjeros puedan irse lo más tranquilamente posible del mercado de pesos y hacerse de dólares. Los mal pensados podrían decir que el Gobierno les pavimentó el camino de la «fuga» a los inversores extranjeros. De hecho, en dos semanas se hicieron los esfuerzos (intervención en el CCL) para bajar el precio del dólar alternativo y así reducirles el costo de salida. Otra lectura: se les facilitó la compra de dólares a los fondos extranjeros mientras cada vez se complica más la compra de 200 dólares por la vía del dólar-ahorro.

Por eso el mercado se pregunta qué va a pasar cuando las dos licitaciones queden atrás. ¿Los que no compraron los bonos en dólares qué van a hacer para hacerse de dólares? ¿Volverá a recalentarse el contado con liqui, o dadas las señales de ajuste que está enviando el Gobierno -para poder cerrar rápido un acuerdo con el FMI- la cuestión cambiaria se tranquilizará?.

Y otra duda, no menor. ¿El fondo PIMCO, y los que recibieron los bonos AL30D y AL35D, los mantendrán en su poder?. Por lo que se sabe, estos inversores presionaban por el CCL porque querían dólares, no bonos de la deuda argentina en dólares.

Si estos fondos salen a convertir los bonos en dólares, golpearán la cotización en el mercado secundario, elevando implícitamente el valor del dólar CCL. Acá, vale lo anterior. Si los bonistas creen en el sendero que está proponiendo el Gobierno, tal vez retengan en su poder los bonos, apostando a una recuperación del precio. Después de todo, están comprando en un valor piso. Con algunas señales positivas, estos bonos tendrían que estar a un precio bastante más alto.

Clarín dialogó con Federico Furiase, de la consultora Eco Go, quien dejó estos conceptos: hoy la alternativa a esta licitación era emitir pesos y convalidar mayor presión en la brecha o, aún peor, reperfilar compulsivamente. Eran costos que hubiesen sido definitivamente más altos que los que se terminaron pagando»

Agregó: «Se quemaron cartuchos en términos de bonos y reservas para bajar el el CCL  y se dolarizó una parte de la deuda en pesos, entregando bonos en dólares que valen en el mercado 37 y tienen un rendimiento del 16%».

Furiase concluye: «Economía ajora tiene que sostener señales de consolidación fiscal para mejorar las paridades en dólares y bajar el costo en las próximas licitaciones de bonos en pesos por bonos hard dollar».

Fuente: Clarín

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