La inflación golpea más en las regiones más pobres: sólo en diciembre, los precios de los alimentos subieron el 9,6% en el NEA

Es porque la población con menores ingresos destina una mayor parte de sus ingresos a la alimentación. Los indicadores anticipan un incremento de la pobreza y la indigencia en estas regiones.

La inflación se ensañó con las regiones más pobres del país. Solo en diciembre, en el NEA – que comprende a Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones- los precios de los alimentos subieron tres veces más que en Capital y GBA: el 9,6% frente un 3,1% en la Región Metropolitana. La carne y derivados trepó el mes pasado un 20,5% en el NEA versus un 13,9% en Capital Y GBA.

Esto estuvo pasando a lo largo del año pasado y por eso las provincias del Norte encabezan el ránking inflacionario. Mientras en Capital y GBA en 2020 la inflación promedió el 34,1%, con el 38,1% en el NOA y el 42,2% en el NEA la suba de los precios golpeó con mayor intensidad en las Provincias norteñas. Y eso se explica, en primer lugar, porque los alimentos treparon al 50,1% en el NOA y el 53,7% en el NEA frente a un 40,9% en la Región Metropolitana, de acuerdo a las mediciones del INDEC.

Es sabido que los sectores de menores ingresos destinan una proporción mayor de sus ingresos a la compra de alimentos. En consecuencia, todos estos datos anticipan una nueva trepada de la indigencia y de la pobreza en el Norte argentino. En el primer semestre del año pasado, con el 42,8%, el NEA encabezaba por regiones el ranking de pobreza y con el 18,2% el Gran Resistencia (Chaco) lideraba por lejos la indigencia en todo el país.

La disparada de los precios al consumidor fue más intensa en los últimos meses. Por ejemplo, en diciembre, en Capital y GBA el alza de los precios fue del 3,7% y en el NEA del 5,5%. En noviembre, 3,2% la región metropolitana frente a un 3,7% en el NEA. Mientras los ingresos de la población norteña aumentaron menos y el NEA registra la menor tasa de empleo de todo el país.

Todos los rubros alimenticios aumentaron por lejos mucho más en las provincias del Norte que en el resto del país. En 2020, los precios de las verduras subieron más del 80% tanto en el NOA como en el NEA, frente a un 58% en la región metropolitana. Los precios de las frutas treparon entre un 74,6 y 79,1%. Lo mismo pasó en el NEA con la carne (+ 65,1%) , el pan y cereales (+ 33%), leche y lácteos ( + 31,2%).

El incremento de los precios tuvo particular fuerza en los alimentos básicos que se toman como referencia para medir la indigencia.

Por ejemplo, en el NEA el kilo de carne picada pasó de $ 206,78 en diciembre de 2019 a $ 351,78 en diciembre de 2020.

Un 70,1% El kilo de papa de $ 26,86 a $ 63,77: un incremento del 137,4%.

El kilogramo de azúcar de $ 40,71 a $ 66,89: una suba del 64,3%.

El 1,5 litros de aceite de girasol subió de $ 139,77 a $ 229,66: 64,3%.

La suba de los precios del aceite, grasas y manteca – con el 51,7%- más que duplicó el alza del 24,1% que tuvieron en la Región Metropolitana. Por ejemplo, el aceite de girasol 1,5 litros en Capital y GBA figura en el Informe del INDEC en $181,90 y en el NEA en $ 229,66. Una diferencia del 26,3%. El kilogramo de Arroz blanco $ 81,76 en Capital y GBA frente a $ 95,33 en el NEA.

A esto se agrega que las regiones más pobres destinan un porcentaje mayor del gasto de consumo a la compra de alimentos y bebidas no alcohólicas. Mientras en Capital y GBA, este rubro pondera en el índice un 23,4%, en el NOA es del 34,7% y en el NEA del 35,3%.

Entonces, incrementos más altos en los alimentos y bebidas que inciden más en la canasta de consumo llevan a que la incidencia del gasto alimenticio sea elevadísima en el Norte. El INDEC señala que del 42,2% de inflación anual en el NEA, 18,53 puntos corresponden a alimentos y bebidas. Así, la incidencia alimenticia en la canasta de consumo trepa al 43,9% frente a un 26,9% en la Región Metropolitana.

Si se excluyen los precios regulados y los estacionales, la inflación “núcleo” en el NEA ascendió al 6,6% en diciembre y al 45% la anual. Como sucede en todo el país, por el congelamiento y semicongelamiento de tarifas y otros rubros, la incidencia de los precios regulados es muy baja, pero anticipa que cualquier aumento en esos precios regulados, como gas, luz, transporte público, llevaría la inflación más allá del 50%.

Fuente: Clarín

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