Hollywood y su aversión al comunismo, por el Lic. en economía Adolfo Bosch

Corrían los años 1945, la segunda guerra mundial finalizaba con la recordada última gran batalla de Berlín (16/04/1945 al 2/05/1945) la cual, tras una gran ofensiva del ejército de la Union Soviética (URSS) sobre la ciudad capital del Tercer Reich (la Alemania Nazi), ponía fin a casi 6 años de guerra. La URSS quería ocupar Berlín el día 1ero de mayo para que coincidiera con el día de los trabajadores, pero finalmente los defensores entregaron la ciudad el 2 de mayo. Los alemanes no querían entregarse a los soldados de la URSS, por lo cual el ejército alemán marcho al oeste para terminar de firmar la rendición el día 7 de mayo de 1945 en el cuartel general supremo de la fuerza expedicionaria aliada (SHAEF) en Remis, Francia.

Para todo esto, cuenta la historia que Adolf Hitler ya se había quitado la vida el día 30 de abril de 1945 en su bunker junto a Eva Braun, su esposa, una joven fotógrafa y asistente alemana.

A pesar de esta apabullante arremetida del ejército soviético, los actos bélicos continuarían en Asia y en el Pacífico. Japón (aliado Nazi) no estaba dispuesto a rendirse y por este motivo el presidente de aquel entonces de Estados Unidos, Harry. S. Truman, daría su estocada final, lanzando las bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima (el 6 de agosto de 1945) y Nagasaki (el 9 de agosto de 1945). La guerra había terminado, Estados Unidos: único país hasta ahora en usar bombas nucleares, había impuesto su hegemonía. El día D, (el famoso desembarco de Normandía) donde varias tropas aliadas (Reino Unido, Francia, Canadá y Estados Unidos)  cruzaron el Canal de la Mancha atacando simultáneamente al ejercito Alemán en 5 playas de Normandía y las Bombas Nucleares habían servido de “gran vidriera” de los Estados Unidos para el mundo.

Terminada la guerra mundial comenzaba otra batalla (económica, política, social, ideológica y cultural) la famosa Guerra Fría (1945-1991), conformada por dos bloques bien diferenciados; por un lado el bloque occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos (EEUU) y por otro lado, el bloque oriental-comunista liderado por la Union Soviética (URSS).

La cinematográfica de Hollywood, para la gran potencia del norte (Estados Unidos), iba a ser su piedra angular en esta batalla cultural contra el comunismo. Los estadounidenses tenían al cine como la mayor atracción dentro de la industria del entretenimiento; por aquella época era la principal expresión cultural que aglutinaba a grandes multitudes. El cine expresaba tanto la exigencia de un público que pagaba por ver ciertos temas en la pantalla, como la necesidad de una serie de personas, políticos y países de imponer sus ideas al mundo. La cultura de masas, conjuntamente con el gran ascenso de la clase media, adquirirían un protagonismo extraordinario luego de la segunda guerra mundial. En este contexto, Estados Unidos, consciente de su poderío cinematográfico y del poder doctrinario que tenían las producciones cinematográficas, la propaganda y la gran” caja boba: La Televisión”, empieza a difundir e imponer el capitalismo a través de sus películas hollywoodenses, brindando información sobre la estrategia, la política y la actuación de dicha superpotencia en la imposición del orden mundial.

Dentro de la gama de películas más famosas, podemos recordar alguna de la saga del actor y productor Sylvester Stallone como “ROCKY IV” (año 1985) donde el boxeador italo-estadounidense, nacido en Piladelfia, logra vencer al ruso Ivan Drago entrenado por un equipo de Rusos y Cubanos, mostrando al mundo que el capitalismo y sueño americano vencían al comunismo de Rusia y Cuba.  “LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO”, película del año 1990, muestra a un oficial de alto rango soviético queriendo desertar del ejército y así escapándose a “la panacea” de los Estados Unidos. En la película “SOL DE MEDIANOCHE” del año 1985, podemos ver a una estrella de ballet ruso tratando de escapar del suelo soviético para llegar a Estados Unidos, como si aquel país fuera el lugar “más alto” al que se pudiera llegar. Llegando más al siglo XXI, encontramos a “INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL”, del año 2008, donde nuevamente “los malos” son los rusos y son publicitados en la película con pancartas que dicen “antes muerto que rojo”. El rojo hace alusión a un color prominente de la cultura e historia rusa, dado que los Bolcheviques se apropiaron de dicho color para simbolizar la sangre de los trabajadores, y la Unión Soviética tomo ese color para establecer el fondo se su bandera con la hoz, el martillo y la estrella de color dorado.

El arma psicológica dio resultado y el comunismo fue amainado. Tanto es así que al día de hoy ni la propia Rusia es comunista, únicamente cinco países oscilan, algunos con mayores vaivenes que otros, entre el comunismo y el capitalismo, entre ellos, la República Popular de China, Cuba, Corea del Norte, Vietnam y Laos.

Independientemente de esto, las rivalidades siguen existiendo y encontramos un claro ejemplo en las vacunas rusas (Sputnik V) y su mala prensa. También podemos hacer referencia a los exabruptos del actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien en una entrevista para la cadena ABC llamó de “asesino” a su par ruso Vladimir Putin.

El cine jugo y jugará siempre un papel estratégico en la psicología de las personas, la batalla cultural como parte de la imposición de un sistema económico seguirá primando en este mundo globalizado dirigido por unos pocos. Como resalta Alejandro Crespo Jusdado (2009) en su tesis “El cine y la industria de Hollywood durante la Guerra Fría 1946-1969”: “…una cultura utilizada convenientemente puede convertirse en un arma con mayor poder y alcance que la propia bomba atómica…”

                                                                           Contacto: adolfobosch@yahoo.com.ar

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