En el Gobierno también hay incertidumbre sobre la llegada de las vacunas chinas

La llegada este jueves al aeropuerto de Santiago de Chile de un avión de Latam con dos millones de vacunas elaboradas por Sinovac, un laboratorio privado chino que el domingo les enviará a los chilenos otras dos millones de dosis, puso de relieve los fuertes interrogantes latentes sobre lo que ocurre en la Argentina con la compra de vacunas.

La pregunta es por qué, en medio de las demoras con la vacuna rusa, siguen sin cerrarse los acuerdos con Beijing para que la Argentina pueda iniciar una campaña de vacunación masiva contra el COVID 19.

A las dudas todavía no aclaradas sobre por qué el Gobierno no cerró un acuerdo con Pfizer BioNTech, se suma la falta de información sobre lo que pasó con los contratos que se negociaban con China.

En particular no se explica por qué no se concretó la compra de 30 millones de vacunas de Sinopharm, del Grupo Farmacéutico Nacional Chino, de propiedad estatal. Tal como anticipó Clarín, ese laboratorio ya tenía listas para mandar a la Argentina 1 millón de dosis durante enero. Ese envío, se sabe, no llegó.

La descarga de los 2 millones de vacunas fabricadas por el laboratorio chino Sinovac, en el Aeropuerto de Santiago. Xinhua

La descarga de los 2 millones de vacunas fabricadas por el laboratorio chino Sinovac, en el Aeropuerto de Santiago. Xinhua

En ese caso, igual que había ocurrido con la vacuna de Pfizer, el Gobierno incluso salió a la búsqueda de 3.000 voluntarios para realizar los ensayos clínicos de fase III de la vacuna de Sinopharm Group. Lo hizo en conjunto con el Laboratorio Elea, que pertenece en parte al empresario argentino Hugo Sigman.

Altas fuentes del Gobierno le dijeron a Clarín que el contrato comercial con Sinopharm ya está en el Ministerio de Salud listo para ser firmado, y que este organismo lo demora por razones varias. Una de ellas sería el desacuerdo sobre el precio de la vacuna y los plazos de entrega. También está la versión de que Salud prefiere cerrar antes con los otros laboratorios y países con los que se negocia la provisión de dosis para después ir por los chinos. Lo que se prometió son 22,4 millones de dosis con AstraZeneca y Universidad de Oxford; 20 millones con los rusos para la Sputnik V y 9 millones con el fondo Covax, de Naciones Unidas.

Desde la cartera del ministro Ginés González García señalaron que la primera versión es “absolutamente falsa” . Afirman que las conversaciones con China están abiertas tanto para adquirir la vacuna de Sinopharm, la de Sinovac -la que compraron los chilenos- y también con CanSino, que producen Canadá y China en conjunto.

Sabino Vaca Narvaja, embajador en China, junto al presidente Alberto Fernández.

Sabino Vaca Narvaja, embajador en China, junto al presidente Alberto Fernández.

En el Gobierno también señalan que Chile tuvo un acceso más rápido a Sinovac porque es un socio privilegiado de China, al ser oficialmente un miembro de la iniciativa One Belt one Road (el acuerdo comercial y de inversiones también conocido como La Ruta de la Seda), y se preguntan si no será esta una forma de presionar a la Argentina a que dé el mismo paso. Argentina y China son fuertes aliados, pero Alberto Fernández demora la firma de su adhesión a esta nueva Ruta de la Seda.

En el caso de Sinovac, las conversaciones argentinas se habían entablado a través de Butantan, el laboratorio que las va a producir en Brasil. El canciller Felipe Solá se reunió con sus ejecutivos paulistas, pero la negociación no avanzó.

Según pudo averiguar Clarín tras una consulta con fuentes asiáticas,  la negociación entre Argentina y China a nivel de estados por la vacuna de Sinopharm ya está concluida. 

Estas conversaciones habían empezado con el embajador Luis María Kreckler, un diplomático de vasta trayectoria al que desplazaron de la embajada argentina en Beijing.

Hoy está al frente de la sede el embajador Sabino Vaca Narvaja -el Senado no trató su pliego pero la cancillería china ya le dio el plácet- pero en Buenos Aires siguen sin cerrar el contrato. La decisión es del Ministerio de Salud, que está cruzado por algunas internas.

La viceministra Carla Vizzoti fue quien negoció con los rusos la compra de Sputnik V, cuya cantidad sigue siendo insuficiente para la vacunación argentina.

Se estipularon 20 millones compradas al Fondo de inversión de Rusia, 5 millones de los cuales iban a venir en enero. Pero llegaron sólo 520.000 dosis, el 10 por ciento. Y no se sabe quiénes podrán aplicarse el ciclo de dos dosis necesario.

Fuente: Clarín

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