Dolorosa imagen de la crisis: varias cuadras de fila para recibir las sobras de una panadería
  En una panadería de Constitución, familias enteras hacen fila cuando cierra el local y esperan las sobras del día.  

Son familias de la zona que antes eran clientes, pero que ahora no tienen plata para comprar ni siquiera un pedazo de pan. A ellos hay que agregarle a los que compran “por 10 o 20 pesos”, pero que igual aprovechan para preguntar a qué hora van a entregar productos en una panadería del barrio Constitución, en Buenos Aires.

En diálogo con TN, una de las panaderas del lugar llamada María dijo que “estas personas antes venían a comprar pan, facturas, tortas. Pero ahora te vienen a comprar 10 o 20 pesos de pan, nada más porque más plata no tienen. Y además nos preguntan a qué hora sacamos las cosas que sobran, para que después se las podamos dar”.

Para graficar más aún la dramática situación, la mujer agregó que “aunque nosotros cerramos a las ocho u ocho y media de la noche, a las seis de la tarde ya están haciendo la cola. Y a esa hora ya son como 300, cuando antes de la pandemia eran solo 20, y la mayoría son o eran clientes de acá. La mayoría se quedó sin trabajo y tienen muchos familiares”.

Con un dejo de resignación, la empleada admitió que “a veces se puede y a veces no. Porque a pesar de que nosotros les damos seis o siete bolsas a cada familia, a veces nos alcanza solo para la mitad de la fila, por lo que el resto tiene que irse sin nada. Y por eso al otro día los que se quedaron sin nada vienen más temprano para ver si ese día pueden recibir algo”

Triste récord

Haciendo un poco de memoria, María recordó que “cuando empezó la pandemia tuvimos 400 personas en la puerta. Para todos es muy triste lo que está pasando”.

En un retrato de la crisis que se profundiza, la panadera también reveló el caso de una familia compuesta por un médico y una enfermera que están desocupados, a pesar de que el país (y el mundo) atraviesan por una emergencia sanitaria sin precedentes.

Estas personas que antes de la pandemia tenían la posibilidad de tener otra vida quizás compraban un kilo de pan, un kilo de masas, facturas, etc. Pero a partir de la pandemia muchas de ellas perdieron el trabajo y se quedaron en la calle, por lo cual ya no pudieron seguir afrontando una de sus necesidades básicas como lo es la de alimentarse.

El rango etario de la fila llama la atención porque se ve gente de todas las edades, por ejemplo jóvenes que en otro escenario socioeconómico del país tal vez podrían estar trabajando. O al menos buscando un empleo, que en la actualidad no encuentra porque por la crisis hay pocos puestos laborales vacantes.

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