Coronavirus: Italia invirtió US$ 4.000 millones en Educación y logró reabrir miles de escuelas con pocos traspiés

A las ocho de la mañana sonó la “campanella” tradicional llamado a los alumnos entrar a clase en miles de escuelas infantiles, primarias, secundarias y en las aulas universitarias, dando comienzo al hecho más importante en favor de la normalidad perdida con la pandemia del coronavirus que sigue castigando a Italia y al mundo.

Se anunció que 5,6 millones de alumnos volvieron a las aulas en doce regiones italianas. Otras ocho han decidido postergar el comienzo. La mayoria lo hará el 24, después que 50 millones de italianos convocados a las urnas alboroten las casas de estudio por siete elecciones regionales y un referéndum para reducir el número de diputados y senadores.

Era inevitable que las cuotas de desorden e insuficiencias fueran altas, pero 200 mil maestros y profesores, junto con el personal común han cumplido una epopeya de trabajo para convertir a los institutos escolásticos en lugares adaptados al encuentro de los estudiantes con sus compañeros y el estudio.

En total se destinaron 4000 millones de dólares para adaptar todo el sistema.

El trasfondo siempre presente es la pandemia de coronavirus que en Italia ha matado en seis meses a 35.600 personas.

Las aulas, los patios, las mismas estructuras han sido transformadas para salir de la cuarentena de seis meses que vació las escuelas y universidades y hoy todo ha sido puesto en práctica.

Salida del primer día de clases en la escuela Di Donato en Roma. Foto: Victor Sokolowicz

Salida del primer día de clases en la escuela Di Donato en Roma. Foto: Victor Sokolowicz

La presencia en las aulas ha sido reducida a la mitad, en los espacios escolares rigen estrictas medidas de seguridad, en las distancias y en el uso de las mascarillas y de medidas higiénicas continuas, desde lavarse las manos hasta le difusión permanente de los desinfectantes.

Y cuando las aulas se cerraron este lunes hasta el día siguiente, de inmediato entraron a la obra las operaciones para sanificar los espacios.

La jornada terminó bien porque solo en un jardín de infantes de Bari, la capital de la región de Puglia, que tiene hasta el jueves 24 las escuelas primarias y secundarias cerradas, se produjo un caso de contagio comprobado en un jardín de infantes que comenzó a funcionar con una semana de anticipación. El jardín fue cerrado y los pequeños alumnos puestos en cuarentena.

Una estatua del prócer Daniele Manin con tapabocas en el primer día de clases. Foto: Victor Sokolowicz

Una estatua del prócer Daniele Manin con tapabocas en el primer día de clases. Foto: Victor Sokolowicz

El ansia y la emoción de los alumnos ante estas horas que vive todo el país, se vió compensado con el reapropiarse de los contactos humanos con sus compañeros y amigos. “Esto es fantástico, estamos otra vez juntos, sea como sea”, dijo Ugo Festini, un estudiante avanzado de la secundaria.

Bancos nuevos y cambio de horario

El ministerio de Educación volvió a prometer que van a llegar pronto los bancos individuales que se decidió comprar para evitar los amontonamientos humanos. En total son 2,5 millones pero las escuelas han recibido menos del 40%. “A fines de octubre estarán todos”, prometió un dirigente escolástico.

Las aulas han sido reducidas a la mitad por la necesidad de ampliar los espacios para garantizar las medidas de distanciamiento y evitar la contaminación.

Una maestra describe a sus alumnos las nuevas medidas sanitarias. Foto: Victor Sokolowicz

Una maestra describe a sus alumnos las nuevas medidas sanitarias. Foto: Victor Sokolowicz

Para repartir las presencias se han cambiado los horarios. Esto obliga en las grandes ciudades a facilitar el transporte público. Tras fieras polémicas se estableció que los micros y tranvías pueden circular hasta el 80% de su capacidad, que prácticamente pone al límite los espacios seguros.

En Roma, hubo aglomeraciones de automóviles en algunas zonas de la ciudad con buena presencia de las escuelas.

Faltan docentes

Como se esperaba, se hizo sentir agudamente la ausencia de una parte de los docentes, problema que se presentaba siempre antes de la epidemia porque la máquina burocrática ministerial es terriblemente lenta en los concursos del personal de maestros y profesores.

Aunque se anunció el nombramiento de 86 mil docentes, este lunes se sintió mucho la ausencia de una parte de los enseñantes. El presidente de la región Piamonnte denunció que faltaron 20 mil maestros en la inauguración del año escolar.

Lugares asignados para poder distanciar a los alumnos en el primer día de clases. Foto:
Victor Sokolowicz

Lugares asignados para poder distanciar a los alumnos en el primer día de clases. Foto: Victor Sokolowicz

En Amatrice, una de las poblaciones más castigadas, con 300 muertos, por los terremotos de hace cuatro años en el centro de Italia, la única escuela que ha podido ser reconstruida no pudo abrir sus aulas porque los maestros y el director no han sido nombrados.

En la región Lazio, capital Roma, la falta de docentes obligó a retrasar por lo menos dos días el comienzo de las clases para doscientos mil alumnos. Lo mismo en Sicilia.

Un drama adicional es la de los llamados “docentes frágiles”, mayores de 55 años que dejaron de trabajar como todos cuando comenzó la cuarentena y que ahora deben presentarse nuevamente. Muchos padecen enfermedades crónicas que en caso de contagio se potencian hasta ayudar al coronavirus a convertirse en un arma letal contra sus victimas.

Primer día de clases en Roma. Todos con barbijo. Foto: Victor Sokolowicz

Primer día de clases en Roma. Todos con barbijo. Foto: Victor Sokolowicz

Los “docentes frágiles” no quieren volver a las aulas, reclaman ser declarados no idóneos por razones de salud. Son al menos 70 mil y agravan la falta de enseñantes.

Entre los ausentes hay varios miles de los llamados “docentes de sostén”, encargados de asistir a los alumnos en situaciones personales especiales.

En Pisa, una madre protestó porque su hijo con síndrome de down, “que soñaba con regresar a la escuela”, se tuvo que quedar en casa. No había para él un docente especializado. Un problema parecido dejó en un callejón sin salida a un chico con autismo y a sus familiares desesperados por el golpe emotivo que está recibiendo en sus esperanzas de volver a la escuela.

Una maestra les hace tomar distancia a sus alumnos en el primer día de clases, en Roma. Foto: Victor Sokolowicz

Una maestra les hace tomar distancia a sus alumnos en el primer día de clases, en Roma. Foto: Victor Sokolowicz

En Milán, se esperaba poder dar un informe “muy positivo” este martes, después que se demostró ordenado en la mayor parte de los institutos milaneses el nuevo año lectivo.

Miles de estudiantes hicieron fila pisando sobre las rayas-guía de color amarillo y negro, respetando las distancias, para cantar “presente!” y entrar a la escuela.

Sensación de normalidad

Por la mañana se hicieron test en los transportes públicos para hacer los cálculos de excesos de amontonamiento humano en las horas de inicio de las clases. Aunque los niveles de presencia de gente fueron superiores, no hubo problemas con el arribo de los chicos y jóvenes estudiantes.

Salida del primer día de clases en la escuela Di Donato. Foto: Victor Sokolowicz

Salida del primer día de clases en la escuela Di Donato. Foto: Victor Sokolowicz

El presidente de la Lombardía, la región más rica e industrial, que ha sido la más castigada por la epidemia de coronavirus, Attilio Fontana, dijo que comenzaba a “sentir la sensación de un regreso a la normalidad”.

Fontana anunció que en toda la región serán promovidos los controles rápidos de contagio, que permiten en un plazo menor a media hora saber si el resultado es positivo o negativo.

Roma, corresponsal.

Fuente: Clarín

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