Coronavirus en el mundo: tener abiertas las escuelas primarias no genera más contagios

La OPS ya tiene las primeras evidencias científicas que lo demuestran. Expertos de la OMS alertaron por el daño que provoca el cierre. La Argentina está terminando el año sin clases presenciales. 

Qué pasa en los países que abrieron, con informes de los corresponsales de Clarín.

Falta menos de un mes para que terminen las clases que nunca empezaron adentro de las escuelas argentinas. Con mucho esfuerzo de los docentes y de las familias, prácticamente todos los chicos del país culminarán el año escolar en sus casas. La Argentina está entre los países que más tiempo cerraron sus escuelas y frente a esto se escuchan todo tipo de opiniones, pero ahora asoman las primeras evidencias científicas, que muestran que mantener las escuelas abiertos, en el nivel primario, no genera más contagios.https://d46cf21745cf7a3028b413cd3775efa0.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

Así se lo dijo a Clarín Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Afirmó que las investigaciones preliminares, en distintas partes del mundo, sugieren que no hay una alta transmisión del virus dentro de las escuelas en niños menores de 12 años.

Séptimo grado en Colegio Los Robles, en la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Luciano Thieberger

Séptimo grado en Colegio Los Robles, en la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Luciano Thieberger

El experto precisó que, por lo general, los casos que aparecen en las escuelas que se abren, suceden porque los chicos traen el virus desde sus casas. Y hasta se detectaron casos de “correlación negativa”, es decir, que la escuela ayuda a que no se disemine la infección. Lo dijo en el marco de una conferencia de prensa regional.

Este jueves, el director para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, también afirmó que el cierre de las escuelas no es efectivo para mitigar la pandemia. También advirtió sobre los daños a la salud mental que provoca, así como el aumento de la violencia de género.

Por otra parte, los datos de Europa -donde se abrieron las escuelas en septiembre, en el inicio del año lectivo allá-, así como los de otros países que también flexibilizaron las aulas, permiten inferir que no hay una correlación directa entre apertura de los colegios y contagios.

Séptimo grado en Colegio Los Robles, en la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Luciano Thieberger

Séptimo grado en Colegio Los Robles, en la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Luciano Thieberger

Unesco viene siguiendo, día por día, qué hizo cada uno de los países con sus escuelas. Establece cuatro escalas por cada día: con escuelas abiertas, parcialmente abiertas, cerradas por receso académico (vacaciones) y cerrado por Covid-19. Si se vinculan esos datos con los nuevos casos por día en cada uno de los países -que tienen realidades escolares y sanitarias muy heterogéneas- no se puede ver que haya vínculo entre las dos variables.

Fuente: Johns Hopkins Univ. | UnescoInfografía: Clarín

Acá hay que hacer una aclaración: hay que tener en cuenta que dentro de los países hay regiones con situaciones de salud y educativas distintas; que también hay otras variables que explican los contagios; y que lo que Unesco muestra como países con “escuelas parcialmente abiertas” incluye situaciones de apertura muy diversas. Por ejemplo, la Argentina tiene clases presenciales apenas para el 1% de sus estudiantes.

Marcos Espinal, de la OPS, advierte que, de todos modos, siempre hay que prestar atención a la situación sanitarias y respetar todos los cuidados. “No debemos generalizar. Es una combinación de medidas. Porque en una comunidad, con alta transmisión, quizás es mejor hacer educación virtual, y esperar un tiempo hasta que baje esa transmisión. Ahora, cuando se abren las escuelas, los profesores deben usar barbijo, garantizar el lavado de manos y dotar a las escuelas de todos elementos de higiene como alcohol en gel, desinfectantes y demás”, afirma.

La experiencia europea de abrir las escuelas en medio de una segunda oleada puede ser útil para pensar el año que viene en la Argentina. Se ven distintos resultados. Desde España, que registró pocos brotes dentro de las escuelas, hasta Italia que decidió volver a cerrar la secundaria (con protesta de los estudiantes) o los Estados Unidos, con situaciones muy heterogéneas según el condado. 

La Argentina está entre los países que más tiempo cerró las escuelas. Más de ocho meses para el 99% de los alumnos. Según un informe de Cippec, hoy son unos 127 mil los que tienen clases presenciales, sobre más de 11 millones de alumnos matriculados. Al menos 6 de cada 10 chicos y adolescentes argentinos aún no tuvieron ninguna posibilidad de ir a las escuelas bajo ninguna modalidad, ni siquiera revinculación. Sin embargo, con escuelas cerradas los contagios no bajaron drásticamente.

Provincias con escuelas abiertas

Espinal insiste en que la evidencia está mostrando que los chicos menores de 12 años no son “transmisores fuertes”, lo que se considera “super diseminadores”. “Lo vemos en estudios realizados en Cataluña, Vietnam y Zambia, entre otros. Hay que tener en cuenta también el problema que le trae a los niños hacer la escuela virtual mucho tiempo. Sobre todo, en la salud mental: se han visto casos de aumento de peso extremado, de obesidad, distintos problemas porque están aislados”, dice.

“La evidencia preliminar sugiere que no hay una alta transmisión del virus dentro de las escuelas en niños menores de 12 años. Ya más grandes, sí transmiten como adultos y hay que ser más cuidadosos”, advierte.

España

Un grupo de jóvenes estudiantes en la escuela Luis Amigo, en Pamplona, en el norte de España. AP

Un grupo de jóvenes estudiantes en la escuela Luis Amigo, en Pamplona, en el norte de España. AP

España volvió a las aulas en septiembre, luego de seis meses sin clases. Porque al cierre forzoso de las escuelas en marzo por la emergencia sanitaria que produjo la pandemia del Covid-19, se sumaron, entre junio y fines de agosto, los meses de vacaciones de verano.

Fuente: Johns Hopkins Univ. | Unesco Infografía: Clarín

Desde el 21 de junio, cuando el gobierno de Pedro Sánchez puso fin al estado de alarma por la emergencia sanitaria provocada por la pandemia, son los gobiernos regionales los que gestionan las medidas de contención del Covid en sus territorios. Y la educación, así como la salud, es también competencia de cada comunidad autonómica.

El Ministerio nacional fijó algunos criterios comunes, como la asistencia presencial en jardín, en primaria y en los primeros niveles de secundaria, el uso del barbijo en clase, la distancia entre los bancos y la creación de grupos reducidos (burbujas), que luego cada autonomía adapta a su situación y a su propio calendario.

Cada una de las 17 comunidades autónomas que integran España reguló su propio calendario escolar para los más de ocho millones de alumnos de primaria y secundaria que están cursando este año escolar en los más de 28 mil colegios que hay en toda España.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, le restó importancia a que algunas comunidades retrasaran el inicio del año escolar: “Lo importante es que se cumplan los 175 días lectivos que están marcados”, dijo.

Un maestro usa un termómetro digital para medir la temperatura de los estudiantes en Mungia, España. REUTERS

Un maestro usa un termómetro digital para medir la temperatura de los estudiantes en Mungia, España. REUTERS

“En España, según datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, hasta el 31 de mayo de 2020, un 1,37 por ciento del total de casos confirmados corresponde a población entre 0 y 19 años, una proporción muy baja con respecto al total de casos confirmados”, señala un documento que el Ministerio de Educación elaboró en conjunto con el de Sanidad para justificar su firme decisión basada en que las clases sean presenciales y no online.

A dos meses de la vuelta al cole, la tasa de incidencia de contagios en España es de 452 personas infectadas cada 100 mil habitantes. “Tenemos que llegar a 60”, dice el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

A mediados de septiembre, más de 200 colegios de toda España tenían ya alguna de sus clases en cuarentena o habían cerrado por completo sus puertas por haber detectado casos positivos entre los docentes o los alumnos.

Hasta la clase de la princesa Leonor, la primogénita del rey Felipe VI que cursa cuarto año en el colegio privado Santa María de los Rosales, de Madrid, fue confinada después de haber iniciado el ciclo escolar por el positivo en Covid-19 de una de sus compañeras.

“Los niños no son tan contagiosos como en un principio pensábamos y la transmisión entre ellos es menor: sólo un 3 por ciento de los casos afecta a los niños”, intentó tranquilizar a los españoles la ministra de Educación.

“A lo largo del curso es probable que prácticamente todos los niños, de una manera u otra, se contagien”, fue la poco feliz declaración de la la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Según el Ministerio de Sanidad, hasta el 29 de octubre se registraron 936 brotes en centros escolares, lo que supone el 8 por ciento del total de focos activos de contagios.

Hasta este día, se habían acumulado 5.693 positivos en las aulas. Las confinadas representaban el 1,6 por ciento del total.

Por entonces, el coronavirus había infectado a cerca de 1.200.000 personas en España. Hoy las cifras oficiales hablan de más de un millón y medio de contagiados.

Desde el inicio del curso escolar hasta el 30 de octubre la pandemia produjo más de diez mil positivos en el ámbito de la educación: se cerraron 159 escuelas y 9.750 aulas, además de que los docentes contagiados ascienden a 1.578. Son datos aportados por los sindicatos que aclaran que 109 centros que tuvieron que cerrar ya reabrieron pero quedan cerrados otros 50.

De las aulas que se clausuraron por la pandemia, 2.574 volvieron a clase mientras que siguen cerradas 7.176.

Hace quince días, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, consideró que la incidencia del coronavirus en las escuelas está en torno al 1 por ciento.

Italia

Protestas. Alumnos que estudian al aire libre como parte de una protesta contra el cierre de escuelas secundarias, en Roma. EFE

Protestas. Alumnos que estudian al aire libre como parte de una protesta contra el cierre de escuelas secundarias, en Roma. EFE

Menos de la mitad de los ocho millones de alumnos que ingresaron a los 65 mil escuelas primarias, secundarias y de infancia, siguen presentes en las aulas. La segunda oleada de la pandemia está causando estragos. De 978 contagiados el último día de setiembre, en solo un mes se pasó en octubre a 35 mil y los muertos llegan a 46.500. La gran mayoría de las veinte regiones italianas cerró los colegios secundarios, obligándolos a pasar al DAD, la educación a distancia. Son más de cuatro millones.

Días de clase en Italia

Fuente: Johns Hopkins Univ. | Unesco Infografía: Clarín

“Esta es una derrota”, dijo la ministra de Instrucción Pública, Lucía Azzolina, quien destaca que “la escuela no es una fuente de contagios; al contrario es un lugar seguro por las medidas de control continuas”. La ministra proyecta restablecer la presencia de los alumnos en las escuelas no bien pase lo peor de la segunda oleada. “Queremos que progresivamente vuelvan todos”. Los estudiantes están de acuerdo y ya hubo protestas colectivas porque la gran mayoría reclama poder estar presente con sus compañeros y amigos y el cuerpo docente.

A partir del gesto de una chica de 15 años, Maya, alumna en una escuela de Turín, que ha cosechado amplia imitación y solidaridad, hay grupos de estudiantes que se instalan frente a sus escuelas y se conecta desde allí con las computadores y sigue las clases via Internet a distancia, pero cerca del lugar donde quieren todos estar: el aula. Otros prefieren las manifestaciones de protesta.

El gobierno estudia un proyecto de origen sindical de adelantar las vacaciones de Navidad en las escuelas, prolongándolas para aliviar aún más el proceso de inmovilización social que se busca con un mecanismo que aplica cuarentenas más o menos flexibles para bajar el índice de contagiados y aliviar así la avalancha de enfermo, que está saturando los hospitales y sobre todo las terapias intensivas.

En la región de Apuglia (sur), el cierre de las escuelas secundarias y la obligación de seguir las clases por Internet causa muchas protestas, pero la situación de la epidemia se ha hecho tan angustiosa que existe el riesgo que directamente sean cerradas todas las escuelas, incluso las primarias. El epidemiólogo Pierluigi Lopalco, asesor del gobierno regional, dijo que “por desgracia la escuela es un factor que facilita la difusión del virus, prescindiendo de si el contagio se produce en las aulas o afuera (sobre todo en los medios de transporte).!. “La decisión ha sido sufrida pero necesaria”.

Estudiantes secundarios en Roma. AP

Estudiantes secundarios en Roma. AP

La prohibición de la presencia en las aulas abarca también en Apuglia a la escuela media , que dura tres años. El ciclo primario-secundario en Italia es distinto al argentino. Dura 14 años, uno más, y se divide en tres partes: primaria, media y superior. Seis años, tres años y cinco años.

Según el asesor Lopalco “la gestión de los casos sanitarios en las escuelas ha generado una carga de trabajo enorme”. Dijo que si se agrava más la situación general será necesario imponer una cuarentena total a toda la región, que disminuirá el crecimiento el virus pero tendrá un enorme costo para la economía.

Lombardía, la región más grande de Italia y la más castigada fue la primera en cerrar los colegios secundarios implantando la educación a distancia, mientras que otras regiones como Lazio, Marcas y Piamonte impusieron que los alumnos secundarios pasaran del aula a casa.

Los contagios han sido especialmente graves en la región Lazio, cuya capital es Roma. Los números han crecido velozmente y a fines de octubre, cuando se cosecharon los últimos dato oficiales, se registran dos mil estudiantes contagiados, 361 docentes y 112 de personal no docente en las escuelas. El 85% de los infectados proviene de las escuelas secundarias, sometida ahora al sistema de educación a distancia. Se estima que el origen de los contagios proviene de los transportes públicos o del movimiento de los mismos adolescentes, pero que es minoritario el contagio en las escuelas. Esta semana el número de alumnos infectados subió a tres mil, pero otros 29 mil estudiantes secundarios están en sus casas cumpliendo un aislamiento preventivo por haber estado en contacto con los infectados.

La reapertura de las aulas el 15 de setiembre, tras un cierre de las escuelas que duró desde marzo, cuando se inició la primera oleada de la epidemia, estuvo precedida de un formidable trabajo de reacondicionamiento de los edificios que tuvo un costo de 6 mil millones de euros. La capacidad de las aulas fue reducida a la mitad y se creó un sistema bien calibrado de control continuo de los movimientos de los alumnos, con obligación de usar en forma permanente el barbijo y mantener una distancia de seguridad de dos metros que redujo a la mitad la capacidad de las aulas. Esto hizo necesario habilitar otros edificios y otros espacios.

Además, como detrás de cada mesa se sentaban dos estudiantes, se compraron 2,5 costosos sillones unipersonales con rueditas y se distribuyeron en todo el país.

Se crearon caminos especiales para ir y venir, entrar o salir de las escuelas. Especiales medidas continuas de sanificación. Un esfuerzo notable, ahora sometido a una durísima prueba por la segunda, y más grave, oleada de la pandemia.

Los estudiantes toman clase en un aula el primer día de cursos de recuperación, antes del inicio del nuevo año escolar programado en Milán, Italia. EFE

Los estudiantes toman clase en un aula el primer día de cursos de recuperación, antes del inicio del nuevo año escolar programado en Milán, Italia. EFE

En Palermo, capital de Sicilia, el “preside” del Instituto Giuliana Saladino, dijo que “el virus no se difunde en las escuelas sino fuera de las aulas”. Agregó que “estamos viviendo una catástrofe educativa” por el cierre total de los secundarias y el traslado a la didáctica a distancia de la enseñanza.

Walter Ricciardi, consejero del ministro de Salud, Roberto Speranza, señaló que las medidas de restricción en las escuelas secundarias ha disminuido los contagios en un 15% entre los jóvenes. Destacó que la franja más a riesgo de contagios es entre los 14 y 18 años, o sea la edad de las escuelas secundarias.

La ministra de Educación, Lucia Azzolin polemizó con los otros funcionarios. Afirmó que el dato nacional sobre los focos infecciosos representaba solo un 3,5% del total en el país.

El científico Alberto Villani, del prestigioso hospital pediátrico romano del Niño Jesús, entró también en la polémica. Dijo que “la escuela no es fuente de focos infecciosos o de casos positivos. Es el lugar más seguro donde se respetan las reglas. Y si un niño o joven con una infección de Covid 19 entra en aula es muy difícil que pueda trasmitir el virus a sus compañeros, pues tiene puesta la mascarilla (el barbijo), esta obligado a lavarse continuamente las manos o a estar a la distancia de seguridad”.

Reino Unido

Los alumnos siguen las señales de distanciamiento social mientras caminan por un pasillo en la Kingsdale Foundation School en Londres. AP

Los alumnos siguen las señales de distanciamiento social mientras caminan por un pasillo en la Kingsdale Foundation School en Londres. AP

Gran Bretaña se encuentra en su segundo “lockdown” para salvar miles de vida , en esta nueva ola del Covid 19. Pero sus colegios continúan abiertos. No ha sido el plan del gobierno cerrar las escuelas .

Días de clase en el Reino Unido

Fuente: Johns Hopkins Univ. | Unesco Infografía: Clarín

Los colegios abrieron en septiembre y el departamento de educación publicó un manual sobre como los alumnos y el personal debía permanecer seguros.

El primer ministro Boris Johnson cerró el país en diferentes zonas, llamadas Tiers, en un status de 1 a 4. Pero consideró que el cierre de los colegios sólo sería “el último del último de los recursos”.

En octubre se supo que la mitad de los alumnos de los colegios secundarios británicos se auto aislaron como resultado del Covid 19.Entre un 6 y un 7 por ciento de los alumnos de los colegios públicos británicos no fueron a clase a causa del coronavirus, según el departamento de Estadi sticas.

Pero hay un inmenso sector de educación privada en Gran Bretaña, a diferencia de Francia. El 26 por ciento de esos colegios, excluidas las vacaciones de medio término, tuvieron al menos 1 o más alumnos en auto aislamiento por potencial contacto con Covid 19.

Se crearon “nubes” para que los jóvenes pudieran mezclarse con otros alumnos. Esas “nubes” se mantienen a la hora del almuerzo y los recreos. Es para evitar que los diferentes grupos se mezclen para identificar fácilmente a aquel que tenga síntomas.Los libros, los juegos, los equipos de laboratorio pueden ser usados solo por ese grupo dentro de la nube.

Los adolescentes mayores son alentados a no mantener contacto porque se contagian con mayor facilidad.Los maestros no están restringidos a una sola nube pero son obligados a estar al frente de la clase para reducir el contacto con los alumnos. Los alumnos están separados por un espacio en cada banco.

Los niños participan en clases de gimnasia en la escuela primaria St Dunstan's College en Londres, Gran Bretaña. REUTERS

Los niños participan en clases de gimnasia en la escuela primaria St Dunstan’s College en Londres, Gran Bretaña. REUTERS

No se toma la temperatura a los alumnos, luego que la salud pública dijo que no era un mecanismo seguro para detectar síntomas.

Si un chico es contagiado,el colegio se debe mantener en contacto con las autoridades locales de salud, que envían un equipo móvil de testeo al campus. El NHS o servicio de salud debe ser contactado para que todos los contactos sociales del alumno puedan ser encontrados y posiblemente aislados.

Los maestros que ayudan a un chico con síntomas no deben aislarse, salvo que ellos también los tengan. Si los padres insisten que un chico debe ir al colegio con síntomas, la directora puede negarse a aceptarlo .

Los chicos de menos de 18 años presentan unos síntomas completamente diferentes a los de los adultos. Los padres deben conocerlos antes de sacarlos del colegio.

A diferencia de Francia y otros países, los barbijos no deben ser usadas en clases sino en corredores y áreas comunales . El equipamiento escolar debe ser limitado para evitar contagios. Los baños son limpiados regularmente.

Los colegios están encargados de la salud mental de su staff en tiempos de pandemia, especialmente aquellos que están ansiosos de ir al colegio, al igual que sus alumnos.

Francia

Estudiantes en la escuela primaria Clement Falcucci en Toulouse, suroeste de Francia. AFP

Estudiantes en la escuela primaria Clement Falcucci en Toulouse, suroeste de Francia. AFP

Las escuelas, guarderías y liceos (secundarias) están abiertas en Francia en pleno confinamiento y sin distancia social, a 45 semanas de iniciada la epidemia.

Días de clase en Francia

Fuente: Johns Hopkins Univ. | Unesco Infografía: Clarín

El vínculo productivo entre padres que deben regresar a sus trabajos, nutrición de los alumnos más desfavorecidos, colegios con cantinas abiertas y el derecho a aprender fue una fórmula esencial para abrir y mantener la decisión sobre la necesidad de mantener las escuelas funcionando en esta segunda ola del Covid.

Si los chicos van a la escuela, reciben desayuno, almuerzo y té antes de regresar a sus casas, sus padres pueden volver a la fábrica o cumplir el teletrabajo, sin interrupciones familiares. La economía del país se pone en marcha.

Las últimas cifras de la Salud Pública de Francia muestran que el número de alumnos positivos se triplicó en una semana desde el 12 de noviembre. Al menos 259 “clusters” o centros de infección están siendo investigados en escuelas y universidades. Una tasa de incidencia en alza entre los chicos de 0 a 14 años.

Durante este confinamiento severo, que terminará en Francia al menos el 1 de diciembre, los alumnos deben ir a la clase desde primer grado y llevar una máscara desde los 6 años. También es el caso de los liceos, los colegios y los adultos profesores. Las guarderías permanecen abiertas.

El protocolo sanitario es una combinación de gestos barrera como el uso de máscaras, el lavado de manos, la aireación regular de las aulas y una limitación de los abrazos entre los alumnos para evitar la contaminación. La aireación debe completarse cada dos horas obligatoriamente.

En la cantina escolar (el comedor) se debe mantener la distancia social lo más posible, la formación de grupos y no se usa la máscara.

Estudiantes de secundaria juegan en el patio de la escuela College Henri Matisse durante su reapertura en Niza, Francia. REUTERS

Estudiantes de secundaria juegan en el patio de la escuela College Henri Matisse durante su reapertura en Niza, Francia. REUTERS

Pero hay liceos que tienen demasiados alumnos y no cuentan con la amplitud necesaria para tal cantidad de población educativa . Pidieron la enseñanza a distancia pero fue rechazada por el ministro, que no quiere perder el contacto con los alumnos, como sucedió en la primera ola.

Las máscaras distribuidas por las agencias regionales de salud a profesores y alumnos pobres no han sido suficientemente protectoras. Muchos profesores compran las suyas.

El ministro de salud , Jean Michel Blanquer dijo que “la escuela no es un nido de virus. No se puede adormecer a la sociedad”.

Pero un mes después de la apertura de los colegios, el Covid 19 ha desbordado nuevamente los hospitales en Francia.

Entre los profesores y los padres hay una omertá por las infecciones, especialmente frente a los contactos estrechos, donde los chicos ni sus padres quieren que hagan aislamiento. En el inicio del año escolar había otras actitudes: el equipo de profesores entraban en cuarentena frente a un caso positivo pero ante la falta de reemplazantes, volvían si no tenían síntomas.

En la Ile de France hubo 26 clases cerradas por Coronavirus en relación a las 57 de la semana anterior. Pero no escuelas.

En esta segunda etapa se han relajado las restricciones, el gel y los desinfectantes antivirus no están en muchos lados .Demasiados alumnos se cruzan en los pasillos y usan las mismas máscara al menos tres días.

Bélgica

Un profesor con una máscara protectora habla con los alumnos en un aula en Saint-Gilles - Sint-Gillis, en Bruselas. AFP

Un profesor con una máscara protectora habla con los alumnos en un aula en Saint-Gilles – Sint-Gillis, en Bruselas. AFP

Bélgica cerró todo su sistema educativo durante la primera oleada del virus, a partir de mediados de marzo. En junio abrió de nuevo pero sólo para tres semanas antes de las vacaciones de verano. La prueba fue considerada como exitosa porque no se detectaron brotes importantes de contagios en los colegios.

Días de clase en Bélgica

Fuente: Johns Hopkins Univ. | UnescoInfografía: Clarín

Durante julio y agosto, y tras muchas discusiones entre el gobierno federal y los gobiernos regionales, las autoridades decidieron que en septiembre el sistema educativo volvería a abrir. Todos, desde los jardines de infancia (que aceptan bebés a partir de cuatro meses) hasta las universidades, volvieron a funcionar en septiembre según el calendario tradicional. Además, se amplió, como estaba previsto desde hacía dos años, la educación obligatoria, que desde este curso empieza a los cinco en lugar de a los seis años.

La reapertura se hizo con todas las medidas sanitarias y de distancia social posibles en un sistema educativo. Por ejemplo, los mayores de 12 años usan obligatoriamente barbijos durante toda la jornada. Los menores, desde los tres años, sólo tienen relación con los de su misma edad. En los comedores escolares se mantienen esas “burbujas” y se impide que unos grupos se mezclen con otros.

Hubo pocas medidas excepcionales. En Bélgica los miércoles sólo son lectivos hasta el mediodía. Frente a las seis horas y media habituales, ese día sólo hay tres horas y cuarto de clases. Tras la reapertura de septiembre se decidió que seguiría siendo así excepto para los alumnos de secundaria, para los quienes los miércoles pasaron a ser no lectivos para que se quedaran en casa.

Alumnos llegan a la escuela primaria Olfa Elsdonk en Edegem, Amberes. AFP

Alumnos llegan a la escuela primaria Olfa Elsdonk en Edegem, Amberes. AFP

Las autoridades educativas diseñaron un escenario con cuatro niveles de riesgo: verde, amarillo, naranja y rojo. En septiembre se abrió con el semáforo en amarillo: riesgo débil. Dos semanas después pasó al naranja (riesgo moderado) y las clases de secundaria se dividieron en dos grupos: media clase continuó acudiendo a los colegios y la otra media se quedó en casa en días alternos. A mediados de octubre saltó al rojo (riesgo grave), pero nunca se habló de volver a cerrar como en la primavera europea.

Los responsables de los gobiernos regionales, que son los competentes en materia educativa, lo habían dicho desde julio: no se detendrá la actividad educativa “de preescolar y primaria sea cual sea el avance de la pandemia”. Por ahora cumplen esa promesa. Los expertos belgas consideran que los menores de 12 años caen raramente enfermos de Covid-19 y son muy poco contagiosos.

A diferencia de lo que es tradicional, los padres de los más pequeños (de tres a seis años) no tienen acceso a los edificios educativos y deben dejar a sus hijos al cuidado de personal del centro en el exterior del mismo. Normalmente podíamos entrar en su clase y hablar unos minutos cada mañana con su profesora.

La llegada de la segunda oleada ha reforzado todas esas medidas. Bélgica decidió que su tradicional semana de vacaciones de principios de noviembre sería este año de dos semanas. El sistema educativo volvió este lunes para intentar aguantar abierto las próximas cinco semanas, hasta el receso navideño. Pero no volvió ni la enseñanza secundaria (a partir de 12 años) ni la universitaria.

Estados Unidos

Los alumnos esperan con sus padres antes de entrar a la escuela en una primaria de Nueva York. EFE

Los alumnos esperan con sus padres antes de entrar a la escuela en una primaria de Nueva York. EFE

Las reaperturas de las escuelas y universidades en Estados Unidos comenzaron lentamente a partir de septiembre, el comienzo del año lectivo allí, con mucha cautela. Es una decisión muy descentralizada, que compete a cada condado, de acuerdo a cómo está la situación de la pandemia, y han tenido desde entonces muchas idas y vueltas.

Días de clase en EE.UU.

Fuente: Johns Hopkins Univ. | UnescoInfografía: Clarín

Hay distritos que tienen ya todo presencial, otros todo aún en forma virtual y otros un híbrido con solo algunos alumnos presentes en forma rotativa.

Cada escuela debe presentar al condado un protocolo que debe ser aprobado. En general, las escuelas privadas fueron las que primero buscaron reabrir. Hicieron encuestas a padres y profesores para ver qué modalidad preferían. Tuvieron iniciativas como dividir los alumnos en tres grupos para que un tercio tenga clases presenciales cada 14 días en aulas con distanciamiento social. El docente puede estar presente en la clase con los pocos alumnos y el resto de los alumnos lo sigue virtualmente desde la casa. También el docente puede estar dando la clase desde su casa.

Las escuelas públicas por ahora están reabriendo menos que las privadas. Tienen más alumnos y más problemas logísticos, sobre todo en los lugares menos favorecidos.

En esta última semana escuelas en varios lugares de Estados Unidos han comenzado a cerrar y muchos distritos están postergando sus planes de reapertura por el rebrote de coronavirus en el país, que puede verse agravado por la proximidad del inverno.

Si bien el rebrote del Covid está en general asociado a las reuniones sociales y al no uso del barbijo en varios estados y no a la reapertura de escuelas, en algunos lugares como Chicago, Filadelfia, Boston, San Diego, Sacramento, Minneapolis, DC y otros distritos están postergando o dando marcha atrás a las reaperturas y los chicos seguirán tomando clases de forma virtual sin fecha fija de regreso.

Un gran recipiente de desinfectante de manos, en un escritorio para que los estudiantes lo usen en el segundo grado de la escuela católica St. Joseph en La Puente, California, EE.UU. AFP

Un gran recipiente de desinfectante de manos, en un escritorio para que los estudiantes lo usen en el segundo grado de la escuela católica St. Joseph en La Puente, California, EE.UU. AFP

En otros lugares como en Texas, Utah, Michigan, Georgia e Indiana, algunos distritos están cerrando escuelas que ya habían abierto. Algunos lo hacen porque los maestros están contagiados.

En la ciudad de Nueva York, el distrito más grande del país con 1,1 millón de estudiantes, esta semana las clases se cerraron. La tasa de contagio en la ciudad de Nueva York subió a 2.83% la última semana, pero en las escuelas se mantuvo apenas en 0,16%. 

La evidencia disponible muestra que las transmisiones en las escuelas no son particularmente significativas, pero la tasa de infección aumenta en los Estados Unidos y entonces quieren prevenirlo porque se viene el invierno.

Las Universidades es más complejo porque no solo están las clases como foco de contagio sino también la vida en los campus. Los chicos se juntan, van a fiestas, etc. Más difícil de controlar. La mayoría abrió también en septiembre con modo virtual o híbrido. Muchas optaron para que solo fueran a clases los recién ingresados y los que egresan. El chico podía elegir alojarse en el campus (con distancia social, un alumno por habitación) o quedarse en casa y seguir todo en forma virtual.

Informes: Corresponsales en Madrid, Roma, Londres, París, Bruselas y Washington.

Fuente: Clarín

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