Con el salario promedio se compra 20% menos carne que hace un año

El salario medio del sector privado registrado es suficiente para comprar un 20% menos de kilos de carne de vacuno que hace un año. Te permite llevarte a casa 133 kilos. Con esta pérdida de poder adquisitivo, el consumo per cápita está disminuyendo, mientras que al mismo tiempo tanto la producción como las exportaciones están aumentando en importancia y alcanzando niveles récord.

Un informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre para el IERAL detalla cómo ha evolucionado la producción, el consumo y las exportaciones de carne.

Según los datos oficiales y sus propias estimaciones, la producción de carne de vacuno, aves y cerdo ha alcanzado los 6,04 millones de toneladas, lo que corresponde a un promedio de 133,6 kilos por habitante. En cuanto a las exportaciones, se ha alcanzado un nivel de 1,19 millones de toneladas, equivalentes a 26,4 kilos per cápita. “Desde mediados de los 70 hasta ahora, nunca hemos producido o exportado tanta proteína animal”, dicen los economistas.

Se informa que el consumo de carne de vacuno es de 49,7 kg per cápita, el más bajo en al menos 50 años. Por el contrario, el consumo de aves de corral es, según se informa, de 44,1 kilos per cápita, el más alto de la historia.Mirá también

“El año 2020 estuvo marcado por un aumento general de los precios reales, tanto de los animales como de los productos finales, que se concentraron especialmente hacia finales de año”, dijo Garzón y Torre. Todas las carnes subieron mucho más que la inflación, que alcanzó el 36% el año pasado. Los cortes de carne de vacuno fueron un 74% más altos en diciembre de 2020 que en el mismo mes de 2019; la carne de ave aumentó un 58% y la de cerdo un 59%.

Los salarios tampoco siguieron el ritmo de los precios de la carne. El salario medio en el sector privado formal – 61.600 pesos – permitía la compra de 133 kilos de carne de vacuno a finales de 2020, un 20% menos que en diciembre de 2019.

¿Qué pasará con los precios a partir de ahora?

Del IERAL, “no habría mucho margen para que los valores aumenten más, más bien en un contexto en el que nuestro sector exportador paga más impuestos que sus competidores (9% de retención de impuestos) y nuestro principal cliente (China) está estabilizando sus compras y mostrando menos disposición a pagar”.

En el mercado interno, el consumo se ha reducido al mínimo: Los segmentos de gama media y subgama que todavía están activos en el mercado están a plena capacidad. “Tampoco parece que haya mucho espacio aquí para absorber otra ronda de grandes aumentos de precios”, dicen.

Advierten, sin embargo, que “el hecho de que no quede mucho hilo en el carrete no significa que los precios de la carne tendrán un ‘tranquilo’ 2021, y mucho menos que vayan a bajar”.

Varios factores determinarán lo que pasa con los precios. Entre ellos, mencionan el proceso de retención del vientre que se ha empezado a ver en los últimos meses, que podría intensificarse si los precios de las granjas son más altos, reduciendo la oferta de animales de matanza y la producción de carne.

También se verá influenciado por una mayor demanda externa, especialmente de los mercados que más sufrieron la pandemia y que deberían recuperarse en un año en el que se espera una expansión económica mundial.

La demanda interna debería mejorar hasta el punto de que “el gobierno logre cierta macro estabilidad y la recuperación final de la pandemia”. Además, habrá presión por parte de los enlaces de transporte, distribución y comercio, que lucharán por mejorar su participación”.

Pero hay otra variable que será crucial: la política pública. A este respecto, en un año electoral, esperan “aumentar la intervención del gobierno” con el fin de “frenar o limitar los volúmenes de exportación”. Si esta intervención se llevara a cabo, no sería una buena noticia”.

Para los analistas, restringir las exportaciones podría jugar en su contra. “Aunque podría tener un efecto y ayudar a estabilizar e incluso bajar los precios a corto plazo (desviando los volúmenes al mercado interno), sus efectos a mediano y largo plazo serían justamente los opuestos: precios más altos debido a la disminución de la inversión y la producción.

Fuente: Clarín

Facebook Comments
365 Visitas
Compartir
Total Page Visits: 10 - Today Page Visits: 2